¿Notas que tu Linux va más lento de lo normal? No te preocupes, acelerar Linux es completamente posible. Solo necesitas seguir algunos pasos clave. Desde la elección de la distribución hasta los ajustes del sistema, cada detalle puede mejorar el rendimiento de tu sistema, así que a continuación, te explico cómo acelerar Linux de forma práctica y efectiva siguiendo estos buenos consejos que e preparado.
Elige una distribución ligera de Linux
El primer paso para lograr que un sistema Linux funcione en tu equipo y sea ágil es optar por una distribución ligera o instalar un entorno de escritorio más liviano. Una de las mejores opciones es XFCE, conocido por su equilibrio entre rendimiento y apariencia: es simple, fluido y consume muy pocos recursos de componentes.
Distribuciones como Linux Lite XFCE, Manjaro XFCE o Linux Mint XFCE ofrecen distintas experiencias con este entorno, pero todas destacan por su rapidez y eficiencia. Son ideales tanto para equipos con hardware limitado como para quienes buscan un Linux veloz y sin tanto efecto visual que haga lento al sistema.

Escoge la arquitectura adecuada: 32 o 64 bits
La arquitectura del sistema influye directamente en el rendimiento y en la compatibilidad tanto del software como del hardware:
- x86 (32 bits): ideal si tu PC tiene 4 GB de RAM o menos y tu procesador soporta solo 32 bits.
- x86_64 (64 bits): si cuentas con más de 4 GB de RAM, descarga esta versión para que el sistema pueda usar toda la memoria y mejorar el rendimiento.
Antes de instalar, verifica que la ISO que descargues coincida con la arquitectura de tu hardware. Para que el sistema junto al software que vayas a utilizar funcione de manera correcta.
Instala Linux en un disco de estado sólido (SSD)
Cuando pensamos en Linux, lo asociamos con un sistema ágil, liviano y libre de procesos que sobrecarguen el hardware. Aun así, aunque funciona sin problema en un disco duro mecánico (HDD), instalarlo en un SSD lleva la experiencia a otro nivel. Los tiempos de arranque se reducen, las aplicaciones se abren con mayor velocidad y todo el sistema se siente más fluido. Si buscas que Linux inicie más rápido y ejecute los programas casi al instante, instalarlo directamente en un SSD puede mejorar el rendimiento ya que esas unidades tienen más velocidad de lectura y escritura.

Ajusta el intercambio de memoria (Swap)
En Linux es fundamental que la memoria swap este configurada correctamente ya que el sistema utiliza un espacio del disco para liberar la RAM física cuando esta se llena se hace un swap, es decir se realiza el intercambio de procesos hacia el disco. Ajustar su comportamiento puede ayudarte a optimizar el rendimiento de acuerdo a la cantidad de memoria que tengas instalada.
Abre la terminal con Ctrl + T.
Escribe y ejecuta el siguiente comando con Intro:
cat /proc/sys/vm/swappiness
(por ejemplo, podría mostrarte un valor como 60).
Interpreta el resultado:
- Si tienes 8 GB o más de RAM y el valor es 60 o superior, bájalo a 10 para que el sistema use más la RAM y menos la swap.
- Si tienes 4 GB o menos de RAM y el valor es 60 o menor, súbelo a 70 u 80 para que Linux use más la swap y evite bloqueos.
Para modificarlo:
- Abre la terminal y ejecuta:
sudo nano /etc/sysctl.conf. Presiona Intro y confirma con tu contraseña. - Al final del archivo, agrega una línea según el valor que quieras:
vm.swappiness = 10
vm.swappiness = 80 - Guarda los cambios con Ctrl + X, luego S y Intro.
Reinicia el sistema.
Verifica el nuevo valor con:
cat /proc/sys/vm/swappiness
Si quieres aplicarlo sin reiniciar y sin editor, haz esto:
sudo sysctl -w vm.swappiness=10
Con este ajuste, tu Linux gestionará la memoria con más criterio, adaptándose mejor a tus recursos y logrando un equilibrio sano entre rendimiento y estabilidad.
Cambia el rendimiento del procesador (CPU)
Por defecto, Linux utiliza un perfil de rendimiento que controla cómo se comporta el CPU. Este perfil ajusta automáticamente las frecuencias de los núcleos según la carga del sistema, lo que puede provocar que algunos programas no aprovechen todo el potencial del procesador. Para obtener el máximo rendimiento, lo ideal es activar el modo "performance", que mantiene las frecuencias del CPU de todos los núcleos al máximo nivel.
Algunas distribuciones incluyen varios perfiles predefinidos, como ahorro de energía, balanceado o alto rendimiento. Si tu sistema no permite cambiar fácilmente entre ellos, es recomendable instalar una herramienta que te deje seleccionar el perfil de alto rendimiento y así exprimir toda la potencia del procesador.
En sistemas Ubuntu o Debian, puedes instalar una herramienta visual muy útil para gestionar el modo del procesador.
Abre una terminal.
Instala el programa, escribe y ejecuta el siguiente comando con Intro:
sudo apt install indicator-cpufreq
Cuando te pida la contraseña, escríbela y presiona Intro.
Si te pregunta si deseas continuar, escribe s y presiona Intro.
- Espera a que termine la instalación y reinicia el sistema.
- Al iniciar sesión, verás un nuevo ícono en la barra de tareas (arriba o abajo, según tu escritorio).
- Haz clic en el ícono y selecciona “Rendimiento” (Performance) cada vez que inicie el sistema.
Así el procesador trabajará siempre a su máxima frecuencia, mejorando el rendimiento en tareas pesadas.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Cómo acelerar Linux puedes visitar la web o bien consultar la categoría Linux.

Deja un comentario